Hay sabores que no solo se prueban, sino que se graban profundamente en la memoria gustativa. Como chef, siempre he creído que la pastelería de temporada es, en esencia, un calendario de afectos. Por eso, al cruzar las puertas de Cyrano en estos días de marzo, el aroma trasciende al azúcar y la mantequilla. Huele a esa anticipación mágica que solo la Pascua sabe evocar.


Una propuesta llena de tradición 

Este año, mis sentidos se encontraron con creaciones que rinden un homenaje sincero a la técnica francesa y al corazón ecuatoriano. Mi primera escala visual fue el Nido de Pascua. Más que una pieza de pastelería, es un bocado que se siente como un abrazo. En él, la seda de la crema diplomática se funde con el crujiente de las almendras tostadas. Ese hilo de miel de abeja corona la experiencia con la dulzura de lo auténtico.


Innovación y maestría en pastelería

Pero la verdadera revelación de este 2026 es el Paris-Brest. Ver esta corona de masa de profiterol, inspirada en la mítica carrera ciclística del siglo XIX, permite entender el respeto de la casa por sus raíces y por su fundador, René Elie. Al probar el equilibrio entre el manjar de leche y el chantilly de chocolate, uno comprende la esencia de la alta pastelería. Es, ante todo, un ejercicio de precisión y amor.

La Pasta de Chocoavellana se presenta como un tributo sensorial al cacao. Es un encuentro armonioso donde la esponjosidad de las genovesas de vainilla y chocolate sirve de lienzo para un núcleo fundente de crema de chocoavellana. El cierre es un espectáculo visual y gustativo. Presenta una base texturizada por trocitos de chocolate que contrasta con la delicadeza de un nido artesanal de ganache.

Coronando esta obra de arte, un huevo de chocolate blanco teñido de verde y el sello de Cyrano nos recuerdan la importancia de la experiencia.

Por otro lado, el Croissant de Pascua cautiva por su masa hojaldrada y un dorado que cruje al primer contacto. Su corazón de crema chantilly y la acidez sutil de la mermelada de albaricoque lo hacen irresistible. Es una pieza que respira frescura, decorada con arándanos y frambuesas que aportan notas silvestres.


La búsqueda del tesoro 

Lo que hace que esta temporada se sienta distinta es la mística de «La Gran Sorpresa». Entre el 10 de marzo y el Domingo de Pascua, la tienda ha escondido un huevo de plata bañado en oro. Esta pieza, de una reconocida joyería de Quito, se encuentra únicamente dentro de dos de sus productos estrella: el Nido de Pascua y el Paris-Brest. Es un guiño a la infancia y a la ilusión de encontrar lo extraordinario en lo cotidiano.

Incluso si no eres el afortunado ganador de la joya, la casa mantiene viva la ilusión. Todos los pasteles de temporada esconden en su interior un pequeño huevo de chocolate artesanal. Es un recordatorio de que, en Cyrano, el chocolate es el hilo conductor de una tradición que se renueva cada año.

Mientras recorría el local, no pude evitar sonreír al ver los clásicos: el Pan Conejo y los Cucuruchos. Estas piezas de masa brioche esconden en su interior «secretos» que deleitan el paladar. Ofrecen desde el contraste de higos con queso crema hasta la intensidad de la chocoavellana. Es una propuesta que equilibra la herencia artesanal con rellenos generosos.

Sobre estos últimos, quiero hacer una pausa para honrar la verdadera innovación. En Cyrano, la originalidad es el base de la tradición; por eso, es importante recordar que han sido los pioneros en crear y lanzar este concepto de Pan Cucurucho hace mas de cinco años. Desde entonces, estos alegres personajes de capa con capucha cónica se convirtieron en un referente de la época, una idea tan potente que hoy en día otras propuestas del mercado han intentado replicar.

Ya sea que elijas el contraste tradicional de higos con queso crema o la moderna de la chocoavellana, cada mordida es un testimonio de la autenticidad que solo Cyrano puede ofrecer. Es, sin duda, el bocado reconfortante que define lo que significa una verdadera Pascua.


El arte de la chocolatería

La vitrina de este año es una verdadera galería de arte comestible. Desde el 5 de marzo, los estantes exhiben figuras que equilibran la pureza del chocolate blanco con la intensidad del chocolate con leche. Lo que más cautiva es la atención al detalle en sus piezas:

  • Figuras temáticas: Una colección que cobra vida a través de los clásicos huevos de pascua y delicadas figuras de conejos y pollitos. Están diseñadas para convertirse en el centro de un regalo lleno de afecto.
  • Bombones y rellenos: Para los paladares que buscan una experiencia de autor, los bombones artesanales despliegan una arquitectura de texturas. Estas van desde la crema de avellanas hasta el sutil crujiente de las semillas caramelizadas.

Sabores de antaño y Corfú 

No puedo hablar de Pascua sin mencionar a Corfú. Para quienes crecimos con los sabores de postres locales, el helado de Higos con Queso es un retorno al origen. Esta versión, elaborada a base yogurt con trocitos de higos confitados y queso fresco, logra que lo tradicional se sienta vanguardista sin perder su alma cremosa.


Un encuentro en La Esquina 

La agenda no es solo para el paladar. El próximo viernes 27 de marzo, el centro comercial La Esquina en Cumbayá se llenará de magia. Imagino a los niños decorando galletas y esperando el show de las 16h30. Mientras tanto, los adultos redescubrimos que, en cada bocado, hay una historia que merece ser contada.

Al salir, me quedo con esa frase que resuena: «En cada temporada, en Cyrano siempre podrás descubrir un sabor distinto». Y es verdad, porque el valor de estas fechas reside en el rito de volver a encontrarnos. Al final del día, la gastronomía se trata de recordar quiénes somos a través de lo que compartimos.


Todo lo que te gusta de la Pascua está en Cyrano.


Por: Patricio Granja Editor General Passionfood.ec / Imágenes: Patricio Granja

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