La cita fue en la ex tribuna de Shyris. Desde ahí, periodistas y creadores de contenido nos embarcamos en una experiencia que, más que un recorrido, fue conocer todo lo que ocurre antes de que una funda de papas fritas llegue al consumidor.
Logística, calidad, pago justo, tecnología… conceptos que muchas veces pasan desapercibidos, pero que aquí toman forma, estructura y sentido.
En una bodega de PepsiCo, vía Pifo, pude vivir de cerca los procesos que atraviesa la papa antes de convertirse en producto final.
El origen: donde la papa empieza a construir su destino

Todo comienza en el cultivo de la papa Capira, proveniente de productores aliados y certificados en provincias como Carchi y Cotopaxi.
Bajo estrictos estándares de transporte y trazabilidad, los tubérculos llegan a un lugar que redefine su valor: el “hotel de las papas”. Sí, así como suena.
En cámaras climatizadas a 13 °C, pueden almacenarse hasta tres meses. El objetivo es claro es garantizar el abastecimiento continuo de la cadena productiva durante todo el año.
El complejo cuenta con tres cámaras, cada una con capacidad para 450 toneladas.
Este primer recorrido se realizó bajo rigurosos protocolos de seguridad industrial: chalecos de alta visibilidad, cascos y una sensación constante de estar entrando en un sistema donde cada detalle importa.
El laboratorio donde la calidad deja de ser discurso y se vuelve método

Uno de los momentos más reveladores fue la visita al laboratorio.
Aquí, todo inicia con la medición de temperatura de las papas, que debe mantenerse entre 17 y 18 °C. A partir de ahí, comienza un proceso técnico y minucioso, selección por tamaño, descarte de piezas con defectos como rajaduras y tonalidades verdes; flujo que continúa hacia el pesaje, corte, lavado y fritura.
En esta fase se realizan pruebas de tiempos de cocción, buscando ese punto exacto donde textura, color y crocancia cumplen con estándares internacionales. Aquí no hay espacio para la improvisación. El control de calidad no es un paso más, es el corazón del sistema.
Agro digital: cuando el campo se conecta con el futuro

Tuve la oportunidad de conversar con, quien lidera la agenda de agro digital y sostenibilidad en campo dentro de PepsiCo.
Hoy trabajan junto a agricultores en provincias como Carchi y Cotopaxi, integrando herramientas que cambian las reglas del juego. Drones y plataformas con inteligencia artificial permiten detectar plagas, enfermedades y analizar cultivos en minutos, reduciendo procesos que antes tomaban días.
A esto se suman sensores de suelo que miden variables clave como humedad, temperatura y conductividad, facilitando decisiones más precisas sobre riego y fertilización.
Su enfoque es claro, transformar la agricultura desde la tecnología.
Frente a la agricultura tradicional, el contraste es evidente, resumida en una evolución en tres ejes: incorporación tecnológica, uso eficiente de insumos y una gestión inteligente del agua. En otras palabras, el campo entra en modo estratégico.
El resultado, una funda que ahora cuenta otra historia

Después de vivir todo este proceso, algo cambia. Ahora, cada vez que tenga en mis manos una funda de papas fritas como Lay’s o Ruffles, sé que detrás existe una cadena compleja, sincronizada y profundamente pensada.
Ya no es solo un snack.
Es el resultado de tecnología, planificación, control y, sobre todo, del trabajo de muchas manos que empiezan en la tierra y terminan en una experiencia cotidiana.

Haciendo amigos al andar.
Por: Patricio Granja Editor General Passionfood.ec / Imágenes: Patricio Granja

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