Cuando se acerca Finados, las conversaciones familiares comienzan a girar alrededor de dos protagonistas de la temporada, la colada morada y las guaguas de pan. Todos quieren aportar algo especial a la mesa. Alguien se encarga de la colada morada del Corfú, mientras otro recuerda que también hay que llevar la versión sin azúcar.
En la oficina, en casa o a través del grupo de WhatsApp, nunca falta quien saque la libreta para organizar los encargos de Cyrano. La clásica sin relleno, la de chocoavellana, manjar de leche, mora o guayaba comienzan a llenar la lista y a despertar antojos. Porque la celebración empieza mucho antes del primer bocado, cuando elegimos juntos esos sabores que nos reúnen alrededor de la mesa.
Del brioche parisino al invento del relleno Cyrano
Detrás de Cyrano hay tres siglos de harina, un linaje molinero del sur de Francia que René Élie su fundador trajo consigo al desembarcar en Ecuador a finales de los años 40. En Quito descubrió el ritual de Finados y decidió cruzar la memoria andina con la disciplina de la pastelería parisina.
A inicios de los años 60 salió del horno su primera guagua, que medía casi 60 centímetros, no llevaba ningún relleno y rompía con la masa dura tradicional gracias a una miga brioche delicada, por primera vez en la ciudad, con un trazo fino de glaseado francés.

Imagen tomada del libro AMASAR Cyrano Corfú, página 97
Esa receta sobria reinó solitaria durante cuatro décadas, hasta que en los años 2000 Cyrano decidió reinventar la costumbre incorporando los primeros rellenos a las guaguas de pan. Poco después apareció la de chocoavellana, desatando la fiebre que hoy todos replican. Lo que nació como una audaz innovación terminó redefiniendo, para siempre, el sabor de noviembre en la capital.
Halloween: dulzura para los más pequeños
Octubre y noviembre también abren espacio a la fantasía de los más chicos. Dentro de la temporada, la Guagua Monstruo se roba las miradas infantiles con su llamativa decoración festiva y un suave relleno de crema de pistacho.

Para complementar la fiesta, sus vitrinas suman chupetes de chocolate artesanal, pastas conmemorativas y suspiros de naranja. Es una convivencia armónica donde el misterio y los disfraces de Halloween se integran con naturalidad a la panadería de difuntos, permitiendo que grandes y chicos encuentren su propio bocado especial.
El homenaje a las mascotas
En un Quito donde los animales de compañía son parte indiscutible del hogar, Cyrano decidió sentarlos simbólicamente al banquete. La vitrina de este año tiene dos figuras que nos hacen suspirar de ternura, la Guagua Gato, rellena con un delicado chantilly de naranjilla que aporta un golpe cítrico refrescante, y la Guagua Perro, con un cremoso bocado de cheesecake de limón que equilibra la miga brioche.

Más que una simple ocurrencia visual, la creación reconoce cómo han mutado las dinámicas familiares, extendiendo el afecto de la sobremesa hacia esos compañeros incondicionales de cuatro patas.
Sabayón, almendra y origami: la experiencia del Pan de Muerto
El Pan de Muerto de Cyrano reinterpreta el clásico mexicano con la finura de su pastelería: una masa brioche tierna y azucarada, rellena de crema sabayón con trozos crujientes de almendra caramelizada. Es un bocado refinado pensado para quienes buscan una propuesta suave y elegante en la mesa de temporada.

El ritual comienza antes del primer mordisco gracias a su empaque interactivo: al retirar la tapa, la caja se despliega sobre la mesa como los pétalos de una flor, dejando el pan servido en el centro y revelando la historia de la tradición. Un detalle de diseño que convierte una pausa en una experiencia para compartir y conversar.
Recuerdos que trascienden la mesa
El encuentro de Finados no termina cuando se vacía la taza. La experiencia se prolonga con detalles pensados para atesorar el momento, desde las cajas de temporada con siluetas troqueladas para que los niños dibujen en casa, hasta las guaguas tejidas a mano y los llaveros de cerámica fría pintados por artesanas locales.

Visitar Cyrano en estas fechas reafirma que las tradiciones más queridas son aquellas que se construyen en conjunto. Sentarse a la mesa, partir una guagua de pan y brindar con colada morada sigue siendo la forma más pura y reconfortante de decirnos que estamos aquí, juntos, celebrando la vida.
Por: Patricio Granja Editor General Passionfood.ec / Imágenes: Patricio Granja

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