Hay días gloriosos en los que exige trombón y hoy quiero hacerle un homenaje a: El Gran Varón.

Yo no sé ustedes, pero cuando suena Willie Colón en mi cocina, el fuego se prende solo. No es metáfora. Es química pura. Apenas entra ese primer golpe de metales, ya estoy picando cebolla como si estuviera marcando el ritmo en la Fania.

El sofrito empieza ahí. Con clave imaginaria.

Aceite caliente, cebolla blanca, pimiento y ajo machacado sin miedo.

Y de fondo, ese trombón grueso, callejero, que no adorna: manda.

Cocinar con Willie no es hacer recetas delicadas. Es preparar algo con carácter. Un arroz con camarones que se respete. Unas costillas bien doradas. Un guiso que tenga historia. Porque su música no es minimalista; es intensa, urbana, viva. Y la comida que la acompaña también debe serlo.

  • Cuando suena “Che Che Colé”, el cuchillo va más rápido.
  • Cuando entra “Idilio”, bajo el fuego y dejo que el guiso se concentre.
  • Cuando estalla “Calle Luna, Calle Sol”, ya estoy probando la salsa con pan, directo de la olla, sin culpa.

Hay algo profundamente latino en cocinar con salsa a todo volumen. La cocina deja de ser espacio doméstico y se convierte en tarima. El cucharón es batuta. La tapa de la olla, percusión. Y uno, sin darse cuenta, baila mientras revuelve.

El sofrito, ese acto fundacional de nuestra gastronomía tiene mucho de trombón: empieza suave, construye base y de pronto explota en aroma. Es el solo instrumental del plato. Sin sofrito no hay identidad; sin metales no hay Willie.

He intentado cocinar escuchando jazz, bossa nova, incluso música clásica. Funciona. Pero nada como la salsa brava para darle sazón a un fin se semana largo.


Porque la salsa no acompaña la comida: la provoca.


Y cuando finalmente sirvo el plato, todavía con la canción en alto, entiendo algo sencillo: hay músicos que se escuchan. Y hay músicos que se cocinan. Willie Colón pertenece a los segundos.

Así que la próxima vez que el arroz esté en el punto exacto y el guiso espese como debe, súbele al trombón. Que la cocina también merece concierto.

Algunos hacen sofrito. Otros hacemos sofrito con trombón.
Vuela alto Willie Colón 1950 – 2026


Por: Patricio Granja Editor General Passionfood.ec / Imágenes IA: Patricio Granja

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