Recibir la invitación del Scala Shopping fue el primer aviso de que algo especial estaba por suceder.

Al llegar a la Plaza Central, me encontré con un escenario completamente transformado: barriles decorativos, mesas largas que invitaban a compartir, kioscos que desprendían aromas irresistibles… todo respiraba Oktoberfest. Cada detalle celebraba la esencia bávara, y cada gesto parecía decirme:

“Bienvenido al mejor Oktoberfest de Quito


Brindis sin fin: “¡Prost!”

La cerveza Club Premium, dorada y espumosa, llegaba en botellas listas para llenar los clásicos jarros cerveceros. Cada “¡Prost!” se convertía en un puente entre amigos, desconocidos y nuevos cómplices de la noche. No había prisa, solo el deseo de saborear cada instante.


Sabores que contaban historias

Los sanduches con salchicha alemana fueron mi perdición: pan suave, salchicha jugosa y una barra de toppings que me permitía crear combinaciones únicas. Elegí pepino fresco con cebolla crocante, tocino crujiente y una salsa de queso cremosa que lo unía todo con armonía.

Los pretzels, recién horneados y salpicados de cristales de sal, se servían con salsas que realzaban cada mordida. La cerveza, siempre presente, elevaba cada sabor y textura, convirtiendo la experiencia en un verdadero festín.


Un menú pensado para el maridaje perfecto

Scala Shopping me sorprendió con un menú completo, diseñado para acompañar la cerveza y reconfortar el alma:

  • Milanesa de cerdo crujiente: dorada y jugosa, se fundía con la frescura de la Club Premium.
  • Chucrut alemán: ácido y en su punto, limpiaba el paladar entre cada sorbo.
  • Puré de papa suave como nube: cremoso y delicado, equilibraba la ligereza de la cerveza.
  • Postre de manzana en hojaldre con frutos secos: dulce, crujiente y cálido, el cierre perfecto para una comida inolvidable.

Cada plato fue una celebración de sabores, pensada para despertar los sentidos y acompañar la atmósfera festiva.


Una celebración con sello de calidad

El Oktoberfest 2025 en Scala Shopping no solo destacó por su ambientación y gastronomía, sino también por el respaldo de sus auspiciantes. Diners Club y cerveza Club Premium fueron piezas clave para hacer posible esta experiencia inolvidable, donde la noche se vivió con excelencia, sabor y estilo, elevando el evento a un nivel que superó todas mis expectativas y de los asistentes.


Música, concursos y espíritu bávaro

La banda en vivo llenaba el aire de ritmo y alegría. Banderines azul y blanco, tipografías festivas, mesas compartidas y barriles decorativos creaban una ambientación auténtica en tonos azules.

Los concursos típicos del Oktoberfest añadían emoción: juegos, desafíos y premios que arrancaban risas y aplausos. La organización impecable se notaba en cada gesto del personal, siempre atentos, siempre amables.


Una noche que se queda en la memoria

Cuando las luces bajaron y los últimos brindis se apagaron, entendí que no había asistido solo a un evento, sino que había sido parte de un pequeño universo donde la cerveza contaba historias, los sabores dibujaban recuerdos y la música tejía sonrisas.

Salí de la Plaza Central con el corazón alegre, nuevas memorias gustativa, y la certeza de que hay noches que no terminan cuando la música calla, sino cuando los recuerdos siguen burbujeando como la espuma en un jarro recién servido.


Cada vez que el Scala organiza algo, sé que no voy solo a un evento: entro en una experiencia que me sorprende, me envuelve y me deja queriendo quedarme un rato más.


“Júntate con grandes, para ser grande”


Crónica: Patricio Granja Editor General Passionfood.ec / Fotografías: Patricio Granja

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