Manabí lo ha logrado: se convirtió en la primera Región Gastronómica Mundial de América. No es solo una medalla colgada al pecho de Ecuador; es una invitación a mirar el fogón manabita como una herramienta de desarrollo, memoria viva y transformación territorial.

El anuncio se dio en San Vicente, en la Escuela Restaurante Iche, con la presencia de líderes nacionales e internacionales. ¿El motivo? Reconocer que en esta región costera no se cocina solo con ingredientes, sino con identidad, resiliencia y una visión de futuro.

De izquierda a derecha: Victor Moreira, Director Ejecutivo de la Cámara de Industrias de Manabi, Marcos Zambrano, Rector de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí (ULEAM), Orazio Bellettini, Director Ejecutivo de la Fundación para los Emprendimientos Gastronómicos y las Oportunidades Sostenibles (FUEGOS),y Embajador del Instituto Internacional de Gastronomía, Cultura, Artes y Turismo (IGCAT), Diane Dodd, Presidenta del IGCAT, Leonardo Orlando Prefecto de Manabí y Mateo Estrella, Ministro de Turismo del Ecuador.

El Instituto Internacional de Gastronomía, Cultura, Artes y Turismo (IGCAT), con sede en Barcelona, otorgó este título luego de una candidatura impecable que destacó técnicas ancestrales, hospitalidad comunitaria y un enfoque innovador: hacer de la gastronomía un motor para el turismo sostenible.

“La candidatura de Manabí demostró la excelencia de sus técnicas ancestrales y la hospitalidad de su gente, pero sobre todo su visión de la gastronomía como herramienta para un turismo sostenible e inclusivo.” resaltó Diane Dodd, presidenta del IGCAT.

La frase de Orazio Bellettini —director de la Fundación FUEGOS y ahora embajador del IGCAT— resume la potencia de este logro:

Manabí cocina futuro: identidad, memoria y esperanza.

Pero esto va más allá de un reconocimiento. Se trata de un ambicioso Plan Quinquenal (2025–2029) que invertirá más de 16 millones de dólares en revalorizar saberes ancestrales, formar líderes comunitarios, impulsar productos manabitas al extranjero y fortalecer la juventud rural a través de la alimentación y el turismo regenerativo.

Caldo de gallina


Bollo de chancho

Además, el programa Futuros Urbanos ya ejecuta proyectos en los cantones de la Mancomunidad Pacífico Norte (Sucre, San Vicente, Jama, Pedernales y Chone), sembrando huertos urbanos, ferias campesinas y formación culinaria con enfoque inclusivo y climático.

Este hito proyecta a Manabí no solo como un destino gastronómico, sino como modelo de innovación territorial. Una región donde el ceviche de pinchagua, el viche con maní y el bollo de pescado no son simples platos: son narrativas comestibles de una cultura que ha sabido resistir, reinventarse y ahora, brillar globalmente.

Desde Passionfood.ec celebramos este gran capítulo de nuestra historia.

Porque cuando Manabí cocina, todo Ecuador se siente con orgullo.


Adaptación: Passionfood.ec / Fotos y boletín de prensa cortesía: Comunicandes 

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