En un mundo donde los banquetes se sirven con pompa y vajilla de oro, hubo un hombre que prefirió la mesa de madera, el mantel sencillo, el pan compartido. Hoy, desde Passionfood.ec, rendimos tributo a ese hombre: el Papa Francisco, quien supo enseñarnos que el verdadero alimento del alma nace de lo simple, de lo honesto, de lo que se cocina con amor.

En sus platos favoritos no había lujos, pero sí historia. Cada receta era un retazo de infancia, un guiño a sus raíces, un rezo silencioso entre cucharadas. Y aunque ahora sus manos ya no bendicen el pan, su memoria vive en esos sabores que narran su vida con el idioma más universal de todos: la comida.


Empanadas criollas: el sabor de la niñez que nunca se va

Geisser, D. (2016). The Vatican Cookbook: Presented by the Pontifical Swiss Guard. Estados Unidos: Sophia Institute Press.

En la página 31 de The Vatican Cookbook, aparecen las empanadas como si fueran plegarias comestibles. Masa dorada, carne sazonada, huevo duro, aceituna. Pero lo que no cuenta el recetario es que, para Francisco, ese bocado encerraba un mundo entero: las calles de Flores, la cocina de su madre, el horno a leña de la abuela.

Las empanadas eran fiesta y consuelo, eran merienda y domingo. Eran una manera de volver a casa aunque estuviera a miles de kilómetros. Porque cuando el corazón extraña, la comida sabe abrazar.

https://www.google.com.ec/books/edition/The_Vatican_Cookbook_Presented_by_the_Po/7cnBCwAAQBAJ?hl=es-419&gbpv=1&dq=The%20Vatican%20Cookbook%2C&pg=PA31&printsec=frontcover


Dulce de leche: cucharadas de ternura

Geisser, D. (2016). The Vatican Cookbook: Presented by the Pontifical Swiss Guard. Estados Unidos: Sophia Institute Press.

Un postre sin ceremonia, sin pretensión, sin receta escrita. El dulce de leche que tanto amaba Francisco era eso: una cucharada directa del frasco, una untada generosa sobre pan fresco, un suspiro de azúcar moreno que evoca la calidez de la infancia.

Está en la página 39 del libro, sí. Pero la mejor versión del dulce de leche, la que el Papa recordaba con una sonrisa, no se mide en gramos ni en minutos a fuego lento: se mide en memorias. En las meriendas con sus hermanos, en la pausa de una tarde cualquiera, en el gusto de las cosas que no necesitan explicación.

https://www.google.com.ec/books/edition/The_Vatican_Cookbook_Presented_by_the_Po/7cnBCwAAQBAJ?hl=es-419&gbpv=1&dq=The%20Vatican%20Cookbook%2C&pg=PA39&printsec=frontcover


Pizza napolitana: la comida de la calle que quiso volver a pisar

Geisser, D. (2016). The Vatican Cookbook: Presented by the Pontifical Swiss Guard. Estados Unidos: Sophia Institute Press.

“Lo que más extraño es salir a comer una pizza.” Así lo dijo una vez, con ese tono sereno que lo caracterizaba. Y detrás de esa frase, más que un antojo, había un anhelo: el de caminar libre, el de sentarse entre la gente, el de compartir una porción sin cámaras ni guardias alrededor.

La pizza que le gustaba era sencilla, con salsa de tomate verdadera, mozzarella que se estira al romperla y una base fina, crocante, como las de Nápoles o Buenos Aires. Una pizza que no se come con cubiertos, sino con las manos. Que no se acompaña con protocolo, sino con conversación. Que no se sirve al Papa, sino al vecino.

En 2015, durante su visita a Nápoles, el Papa Francisco recibió un gesto tan cálido como inesperado: Enzo Cacialli, pizzero y propietario de la tradicional Pizzería Don Ernesto, le obsequió una auténtica pizza napolitana decorada con la inscripción “Il Papa”. El pontífice, visiblemente conmovido por la espontaneidad del acto, aceptó el regalo con una sonrisa genuina y expresó su agradecimiento al artesano pizzero.

https://www.google.com.ec/books/edition/The_Vatican_Cookbook_Presented_by_the_Po/7cnBCwAAQBAJ?hl=es-419&gbpv=1&dq=The%20Vatican%20Cookbook%2C&pg=PA43&printsec=frontcover


Asado argentino: el fuego como altar

Geisser, D. (2016). The Vatican Cookbook: Presented by the Pontifical Swiss Guard. Estados Unidos: Sophia Institute Press.

Si la misa es un ritual de fe, el asado es su equivalente argentino. Francisco creció entre brasas, entre humo que perfuma las tardes, entre historias que se cuentan mientras la carne se dora lentamente.

Le gustaban los cortes tradicionales: la tapa de cuadril, las costillas, el vacío. Pero más que la carne, amaba el rito. Porque el asado no es solo comida: es encuentro, es espera, es comunidad. Es rezar con cuchillo y tenedor, es bendecir al prójimo con un bocado tierno y bien hecho.

Y aunque en Roma no hubo tantas brasas, el recuerdo del asado nunca se apagó. Lo llevaba en el alma, como se lleva la patria cuando uno ha tenido que dejarla.

https://www.google.com.ec/books/edition/The_Vatican_Cookbook_Presented_by_the_Po/7cnBCwAAQBAJ?hl=es-419&gbpv=1&dq=The%20Vatican%20Cookbook%2C&pg=PA35&printsec=frontcover


Francisco: el Papa que cocinaba esperanza

Tal vez lo que más conmueve de Francisco no es que fuera Papa, sino que fue siempre humano. Prefería el comedor común a los salones dorados, el café en taza blanca al espresso de plata. No necesitaba caviar, porque con pan y conversación ya era feliz.

Era el tipo de hombre que habría entrado a tu cocina y, en lugar de pedir algo especial, habría preguntado: “¿Qué hay hoy?”. Y habría comido lo que sea, siempre que hubiera alguien con quien compartirlo.

Desde Passionfood.ec, elevamos esta nota como un rezo de gratitud. Porque a veces, los grandes cambios comienzan en silencio. Con una empanada, una cucharada de dulce de leche, un cálido mate para calentar el alma, una pizza compartida o un asado entre amigos. Que la memoria de Francisco nos inspire a cocinar con más alma, a comer con más amor y a vivir con más humildad.

Patricio Granja / Editor General Passionfood.ec 


Imágenes de portada: Wikipedia y Freepik. / Imágenes internas: Capturas de pantalla del libro The Vatican Cookbook de Google Books.

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